Gourmet Culto

«El escaparate de postres es una bendición, pero el colesterol tengo subido como una maldición»

Toutatis Bar I

Catedral de la birra

¡Los dioses ante mí se postraron y una buena nueva me revelaron! «Hijo pecador, tu camino se ha descarriado, para volver a nuestro lado empina el codo sin cuidado». Atento a sus palabras, mis oídos se llenaron de gozo ante el éxtasis divino y cumplí con mi misión cual Santa Teresa, pues vine a rezar sin esperar recompensa.

Me presenté en esta célebre Catedral que es el Toutatis Bar. Anonadado me quedé, en contemplación de sus pinturas y sus paredes hermosas, sus frescos sorprendentes me volvieron más creyente. ¡Qué belleza, qué recreación! En este templo la birra tiene un gran valor, pues es refinada y delicada, pero si te descuidas te da una buena tajada.

Una Dark Strong Ale fue el cáliz que elegí para una primera copa de gran pedigrí. Fuerte, robusta y con personalidad, mis desdichas se tornaron una mera necedad. Su sabor me besó con pasión, aún noto sus labios con sabor a alcohol. Hubiera tomado cuatro más, pero la conducción necesitaba mi mente sagaz. Pasé el rosario sin pararme en los calvarios, pues con semejante brebaje mi gaznate se deshace y mi vida desgraciada se me antoja menos desdichada. ¡No hay tristeza, no hay dolor, si en Toutatis Bar me sirven otra libación!

Una Fruitée fue la preferencia de mi compañera sin indulgencia. La pude paladear y con su suavidad, noté las almas del destino volar y la caricia de un ser divino que me aconsejaba más vino. «¡Bebe más!» me instó nada más, y yo obediente soy un pecador sonriente y trabajé en el vaso acabar con mi fino paladar. Su toque afrutado me fue de buen agrado y aunque me deleito de más graduación, aprecié su sutileza y su ligera exaltación.

Amigos, hice un juramento, sean ustedes testigos de mi mandamiento. Jamás otra cerveza amaré, pues es de buen saber que a esta me consagraré. Llevaré los hábitos de su color y extenderé su nombre por toda la nación. Yo he creído y así me he convertido. Mi consejo, mi religión, es que pasen por esta insigne localización. Entren y recen, pidan su ración y el cáliz les portará la merecida bendición.

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