Gourmet Culto

«El escaparate de postres es una bendición, pero el colesterol tengo subido como una maldición»

S’Hostal de Montuïri

Si un pa amb oli quiere en Montuïri usted saborear, hasta S’Hostal de Montuïri se tendrá que acercar. Lleven protección contra el aceite, pues es muy potente. Pero aún así yo lo he disfrutado, mucho me ha gustado. Si quiere saber qué sabores elegí, lea esta reseña de pedigrí.

Reseña

Surfero maestro me llaman: sobre una llesca de pan, las olas dejo muy atrás. El aceite es mi viento y el tomate mi sustento. Por eso vine a s’Hostal, para disfrutar como un animal.

El sitio su encanto conserva, aunque algún detalle me enerva. En la entrada encontrarán dos calendarios fuera de lugar, con mujeres enseñando su pechonalidad. Hay que evolucionar, estos detalles se podrían quitar, pues ya no los veo ni cuando llevo el coche a reparar.

La comida no se hizo esperar, la amable camarera lo vino a recitar. Tres opciones tienen de desmadre: mini, pequeño y grande. De macarrones para comer había quedado bien lleno, así que pedí uno pequeño. Las llescas salían del plato, ¡qué desacato! Si el pequeño los valientes lo temían, el grande en grúa te lo traerían. Convendría que revisaran la denominación, pues en algunos causa consternación.

Mientras espero el manjar, observo el lugar, describirlo es una temeridad. Cuadros y fotografías juntos se exhibían sin harmonía. Mesas de estilos diferentes para todos los parientes y olor de chimenea que una semana más tarde aún me chorrea. No me entusiasma su entorno tétrico, algunos dirán que es auténtico.

Llegó mi redención: un pequeño con lomo, queso y jamón. Las aceitunas, mi perdición, tomarlas fue lo mejor. El pan muy normal, llescas más delgadas que una pincelada. En los ingredientes imprimí mis dientes: la calidad era usual, nada excepcional, pero había cantidad. El aceite también abundaba, al rato mi plato rebosaba.

En la calidad-precio viene mi desprecio: el lugar es cutre, aunque en el precio no repercute. Sincero les seré, aunque tal vez de tacaño pecaré: no dista de un pa amb oli normal, que en casa repliquen con facilidad. Todo en el supermercado pueden comprar y el sabor será muy similar. No es excepcional, ni casero, ni de gran calidad. Nueve euros cada comensal, por este precio sírvame algo que no esté mal.

Más sobre S’Hostal de Montuïri

Ubicación: Camí de Manacor, 59, Montuïri.

Precios: Económicos y sales lleno de amor y aceite.

Atención: Algo lentos, pero siempre tienen lleno, por tanto, deben perdonarles este pequeño percance, puesto que se debe a su fiel clientela que vuelve siempre para saciarse con sus amadas llescas.

Ambiente: Muy auténtico. Me encantan este tipo de locales. Pero el calendario digno de taller mecánico creo que en 2022 ya sobra.

Web: https://www.instagram.com/barshostal/

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