Gourmet Culto

«Aunque soy un experto Gourmet de ingenuo tengo el carnet»

Seventy 5

A veces me cuesta saber si la vida me pone a prueba, si es todo una cruel broma irrisoria de un destino que tiene preparado para mí el más noble arte de la reseña gastronómica y que, por ese mismo y último motivo, me empuja constantemente a tomar las más equivocadas decisiones en pos de la veracidad en mis palabras.

Por esta verdad, máxima de mi existencia, procedo a visitar Seventy 5, nombre de pelicula más que de local de delioso manjar servido sobre un plato para ser degustado por cierto gourmet.

La carta es de carcajada, la más suprema que puede usted berrear cual becerro en celo. No hay nada que entre dentro del marco de la hamburguesería corriente, puesto que cada servicio tiene una pizca de locura.

Me pido yo una hamburguesa de avestruz, noble pájaro descendiente de un t-rex, que si pudiera me comería a mi con sus fauces abiertas sobre lindo pan, sin gesticular y engulléndome cual pato mientras agita, en un gesto de felicidad, sus ridículos brazos.

Debo decir que tengo que culturizarme y volver a la escula del sabor. No es que no me gustara, es que no fui capaz, con mis conocimientos actuales, de disfrutar el bocado cárnico y apreciar su exótica procedencia. Si me hubieran dicho que era ternera, me hubiera tragado la mentira junto a un bocado de su carne.

Entonces yo me pregunto, introspectivo, si vale la pena dicho sabor lejano y poco corriente, si por simple ternera puede pasar. Me apena comer una carne poco regular y no ser capaz de notarle el gusto, puesto que va acompañada de otros ingredientes en demasía, que ocultan su perfil selecto.

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