Gourmet Culto

«Aunque soy un experto Gourmet de ingenuo tengo el carnet»

Sakana Sushi

Tenía yo frío en el cuerpo y sentía que nada en este mundo podría sacarme de tan angustiado pesar, de tan amargo sufrimiento que me mella los huesos y me deja en un sinvivir eterno.

Se me antojaba un brebaje mágico que llenara mi corazón y me reconfortara ante una calamidad tan terrible de conllevar. De esta manera, hice mi aparición en dicho local de restauración, pequeño pero acogedor, travieso pero serio en su artificio de manufactura de sustento.

Me trajeron un aperitivo de algas cortesía de la casa que apenas llenó mi maltrecho espíritu, más el ramen señores, el ramen hizo las maravillas en mi persona y me colmó del tan admirable abrazo interior que necesitaba.

Fue fantástico, los diez minutos mejores de mi vida. Rompí a sollozar ante tanta suculencia y los demás comensales me regalaron miradas de desaprobación, que se clavaron en mi alma cual afiladas navajas en la carne de Julio Cesar.

Mas fueron lágrimas de júbilo, hermanos, al ver al fin mis entrañas rebosando incandescencia. Quién sabe si a su vez fue un llanto de sed, porque sepan ustedes que el consomé está compuesto de sal en cerca de un noventa por ciento, única pega que pudiera yo hallar en tanta magnificencia.

Nunca más tendré frío, jamás volveré a sufrir largos inviernos en mi helado corazón. Este ramen fraguó en mí un nuevo fuego que jamás se apagará. Ahora soy una antorcha humana, lo sabe tu hermana y lo canta la paisana que bebe tisana toda la semana.

Y de este brebaje vienen mis poderes y derretiré el frío de tu corazón, si me tomas la mano y me llevas hasta este rincón y juntos comemos del mismo bol mientras nos miramos con pasión y nos declaramos esclavos de esta pasión… por el ramen.

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