Gourmet Culto

«Aunque soy un experto Gourmet de ingenuo tengo el carnet»

Safrà Paellas Son Rapinya

Si usted es como yo y la paella aborrece en Safrà las hacen que no es lo que parece. No me disgustaron y eso que yo no soporto demasiado este invento, pero me lo comí todo y ahora estoy que rebiento. Pero si quiere saber la opinión de un odiador de paellas profesional, lean esta reseña de humor abismal.

Reseña

Un grave problema me ha acontecido, porque no he nacido bendecido. El problema es mío por ser muy poco expresivo y que nadie note que por la paella me mueve un odio masivo. Incluso yo, educado como un Gourmet de buen comer, hay algunos platos que remueven todo mi ser.

Con la paella hace tiempo que estoy enemistado, pero mis amigos aún no se han enterado. Si mala cara pusiera cada vez que me ponen el plato delante, imagino que habrían cesado con este talante. Pero nada muestro en mi rostro pétreo e inalterable y, por si fuera poco, engullo como si me fuera un plato apreciable.

Pero ante todo soy un Gourmet educado, así que mano al tenedor he echado. Esta vez la paella era del Safrà de Son Rapinya, buena para el niño y la niña. No tan buena para el Gourmet Culto, que es un plato que no indulto.

Dos paellas además han exhibido como si fuera Navidad, este regalo me parece una absurdidad. ¿Acaso me he portado mal, Reyes Magos, para que este presente haga estragos? ¿Tan malo he sido, que esto me han traído? Yo, que siempre he sido fiel a los magos de Oriente, ahora Papa Noel me parece más atrayente.

Como un niño al que le han traído carbón lleno mi plato, de dos variedades para no levantarme en un rato. Una paella negra estaba en el pedido y con una ciega de marisco también se han consentido.

Primero me declino a zampar la de carbón, porque me ha tocado un trozo de gambón. La paella negra estaba bastante buena, hacía bien su faena. Me ha llenado bastante, sin dejarme un gusto inquietante. Me ha parecido que se dejaba tragar, sin gustarme la puedo tolerar. Aunque el arroz negro sí que suele gustarme, esta paella no ha logrado entusiasmarme.

En cambio, la ciega sí que me ha conmovido, ha sido mi bocado preferido. Con bastantes tropezones en su haber, en mi paladar la puede contener. Me gusta que contenga calamar en demasía, esto sí que es cortesía. No me ha dejado este típico gusto a empacho de aceite en la boca, que es donde la paella siempre se equivoca. Además el grano estaba más separado que el de su hermana paellera, así la cucharada no era embustera.

Aunque no me gusta este sustento admirado, con un segundo plato me he obsequiado. Si siempre repito y no paro de engullir sin cesar, ¿cómo quiero que se den cuenta de que no me gusta este manjar?

Soy un ser contradictorio, que cada comida me parece un bodorrio. Si sé que soy sibarita y un tanto estirado, pero pierdo las formas por un trozo de asado. Si es que me encanta comer, ¿qué le voy a hacer? Incluso si no me gusta demasiado, no se darán cuenta y ya lo habré masticado.

Para resumir esta experiencia de paella desganada, les diré que mi boca no quedó infestada. Me gustó más la paella ciega con su marisco troceado, me apasiona que me lo den todo ya pelado. Aunque este plato no es mi favorito, ya han visto que repito.

Más información sobre Safrà Paellas Son Rapinya

Ubicación: Camí de Son Rapinya, 3, Palma. Cuenta con un párquing generoso, pero llevar la paella hasta el coche será igualmente costoso.

Precios: No ha pagado este Gourmet que ha sido invitado, yo jamás invitaría a algo así, denlo por sentado.

Reserva: Imprescidible para tal finalidad.

Web: https://www.safra21.com/

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *