Gourmet Culto

«Cada vez soy más viejo y remugón, pero siempre dispuesto al atracón»

Sa Caravana

Si una hamburguesa casera en Palma anda buscando, hasta Sa Caravana ya puede ir caminando. Solo los viernes este manjar podrá solicitar, pero primero deberá mesa reservar. Si quiere usted saber si me gustó la experiencia, lea esta reseña con paciencia.

Reseña

Un sonoro chivatazo me han susurrado, de la novedad de Sa Caravana me han informado. Los viernes ofrecen hamburguesas caseras, de intachable deliciosidad aunque no son ligeras. Cada viernes la propuesta es diferente, y jamás su opción es corriente.

Acudí a Sa Caravana con mesa grande reservada, con mis amigos literatos de gran panzada. Juntos brindamos en mi honor, cálices alzados con estupor. La manduca ofrecida leímos con voz literaria, tenía el aspecto de hamburguesa legendaria. Poseía la lujuriosa apariencia de la ansia viva, porque sin comerme treinta de aquí no me iba. 

Era de ternera y con relleno de croqueta ibérico, que es de un amor casi estratégico. Además con mermelada de cebolla venía crujientosa, en una melodía sonora casi pecaminosa. Cheddar y cebolla frita es el colocón de esta bellísima composición. 

Cada bocado era una gran fiesta en mi boca, la emoción que me embriaga no es poca. El queso por el costado se caía y sobre mi barba la lengua se relamía. Me lo he comido y he quedado bendecido. Tan bella estampa necesitaba de mi tinta ser espejo, pues esta hamburguesa me ha dejado perplejo. Las musas ante mí se han personado y sobre la mesa este poema he creado. 

El único punto en contra de esta engullición, es que es pequeña y eso me causa conmoción. Dos bocados más yo le habría dado, pero mis dedos hubiera masticado. 

Las patatas aún así me han asombrado, no era lo que hubiera esperado. Son smashed patató como ahora les llaman, porque en inglés suena mejor lo que proclaman. Patató de toda la vida con salsa de curry rociado, que nunca jamás nadie ha demonizado. Les digo que me gustó en demasía, pero más patató yo pondría. Minúsculo fue su bocado, en un bol tan apocado. 

Además del postre no me dejo ir, siempre lo tengo que pedir.  Me traen una tarta de queso japonesa, con frutos semejantes a la fresa. Bañada de jugos demenciales que despiertan sabores descomunales. Al quarto me recuerda el pastel, le hubiera puesto un poquito de miel. No fue la típica tarta de queso apelmazada, sinó que era cálida y delicada. Muy suave y sin resistencia a la mordida, pero que en la boca la esencia es mantenida.

Además un postre de crema con albaricoque, pídalo y no se equivoque. Estaba también muy bueno, más que un pollo relleno. Incluso dulce en demasía lo encontré, con trozos de fruta que con la cuchara pesqué. Ambos postres me dejaron sin palabras, sin ellas me enlistaré en un grupo de macarras. 

Luego la digestión mucho me ha costado, el tránsito intestinal he dejado colapsado. Tal vez otro viernes volveré y con otra reseña otra vez informaré. Si una hamburguesa casera quieren degustar, a Sa Caravana pueden resevar. Yo lo hice y ven que quedé contento, al Gourmet Culto esté usted atento. 

Más información sobre Sa Caravana

Ubicación: Plaça del Bisbe Berenguer de Palou, 11, Palma.

Precios: Justos para la calidad de la hamburguesa consumida, que ha sido previamente bendecida.

Atención: Rápida y efectiva.

Ambiente: Corriente.

Web: https://www.instagram.com/cafe_sa_caravana/

Lee sobre mi visita anterior a Sa Caravana

Si a comer usted no puede de ninguna manera llegar, tal vez sí que pueda pasarse para merendar. Yo lo hice hace unos cuantos años y me pareció sensacional, vaya usted y pídase un llonguet astral.

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