Si en un restaurante chino en Palma desea usted encontrar el sabor de siempre, en el Restaurante Chinatown es un gusto que jamás le miente. Su menú es largo y estudiado, para pedir necesitará un doctorado. Pero si se quiere dejar aconsejar por un Gourmet experimentado, lea esta reseña que muy bien lo he relatado
Reseña
¿Saben cuando ustedes acuden con emoción a contemplar una obra destacada, pero en su interior no se conmueve nada? Entonces, con bochorno y vergüenza silenciada, usted se pregunta si su valoración está desencaminada. Tal vez la magia no he percibido, tal vez este arte no he entendido. Esta misma sensación me acontece con la comida china, pero puede que se equivoque este Gourmet que opina.

En el restaurante Chinatown bien me atendieron y su menú fuertemente sugirieron. Como tres comensales éramos en ese momento, pedimos platos diferentes para compartir este descubrimiento. El menú de Chinatown viene cargado, pida con ánimo moderado. Les explicaré mi comanda con suma dedicación, saque un papiro para anotar mi recomendación.
Primero les relataré los tres entrantes que escogimos, puesto que en esta familia la comida compartimos. El rollo vietnamita fue una elección acertada, de unos entrantes en manada. Relleno de carne y con crujiente gabardina, es la mejor medicina. Me gustó este bocado diferente, para mí no es corriente.
El segundo entrante fueron los raviolis chinos denominados, que es el nombre de las gyozas para los no enterados. Estaban algo fritos y refritos, para mí el mejor de los delitos. Su salsa fue espectacular, un atentado dejar de remojar. Salsa melosa y algo picante, me gustó bastante.

Mi opción personal fueron los clásicos rollos de primavera, porque me gusta el crujir que su pasta genera. Fue la peor opción cometida, en aceite vino sumergida. Su relleno carne no contenía, solo verdura fría. No estuve acertado en esta elección, el aceite no me da subidón. El resumen de estos entrantes les voy a hacer: por el rollo vietnamita debe usted prevalecer.
Los primeros platos al fin llegaron, porque los entrantes no me saciaron. Mi elección esta vez sí fue la ganadora, la propuesta del Gourmet siempre es triunfadora. La ternera con setas chinas y bambú es la opción premiada, en mi boca su sabor tiene medalla asegurada. Me gustaron particularmente las shiitake, de buenas casi me da un ataque.

El pollo con almendras que solicitó mi mujer, está tierno y de buen ver. Almendras lleva más bien pocas y repartidas, para que te toque una es como jugar cien primitivas. Pollo tierno con salsa de rechupete, ¡tráigame pan y un soplete!
La ternera con salsa de ostras la escojo, siempre voy con mucho ojo. Sinceramente, no me entusiasmó, mi decepción en el rostro se plasmó. Fue el plato más flojo de la comida, al menos sirvió de lavativa. La salsa apenas tenía el dejo esperado, ha sido lo último que he terminado.
Los segundos platos juntos fueron depositados, en la mesa quedaron amontonados. Los tallarines fueron la opción estrella, siempre son mejor que la paella. Dos tipos de arroces diferentes pedimos, luego tal vez nos arrepentimos. Arroz chino con cinco delicias me dejan primero delante, por él me cambia el semblante ¿Para qué quiero yo en un plato tantas delicias, si en la comida yo solo busco carícias? ¿Es que acaso tres delicias no bastaban, que con avaricia más añadir necesitaban? Me sobran delicias y me falta sabor, estaba más seco que la piel de un tambor.

El arroz frito con gambas era más de lo mismo, lo opino con una nota alta de cinismo. La gamba no tenía personalidad, para nombrar el plato con su singularidad. Quería el papel de solista, pero jamás podrá ser protagonista. Para eso necesitaría más sabor y presencia y de eso no tiene ni la esencia. La conclusión de estos segundos platos es bastante evidente, los tallarines siempre serán la opción excelente.
Los que más mal me supo y fue lo peor que me ocurrió es que se llevaron el pan de gambas cuando este Gourmet no miró. De repente no estaba sobre la mesa, lo reservaba para bañar en la salsa espesa.
El postre fue helado de limón, más helado que un tritón. Con una galleta iba acompañado, me lo zampo de un bocado.




13,90 pagué en Chinatown por persona, el mejor precio de la zona. Si quieren un resumen de mi experiencia, ahora se lo ofreceré con opulencia. Chinatown me pareció el aurea mediocritas de la cocina china, para quien no sabe gourmetear y llora en cada esquina.
No está malo de sabor, pero tampoco contiene amor. Es más de lo mismo, el sabor de siempre, en Chinatown no encontrará nada diferente. Si usted desea el chino de toda la vida catar, en Chinatown puede ya reservar. Pero si desea un sabor más elaborado, váyase a otro lado.

A mi me gustó su gusto tradicional, pero no me pareció una comida excepcional. Más de lo de siempre sin destacar, sin nada que me anime a masticar. No digo que sea mala opción, ni tampoco es una decepción. Es un restaurante chino corriente sin ambición, pero como mínimo no sirve melón con jamón.
Más sobre Restaurante Chinatown
Ubicación: Carrer de Miquel Arcas, 2, Palma.
Precios: 13.90 el menú de mediodía (precios de 2025).
Atención: Rápidos y atentos. Demasiado rápidos y atentos, puesto que se llevaron mi precioso pan de gambas cuando aún no había dado buena cuenta de él.
Ambiente: Soleado y agradable, muy iluminado si tienen la suerte que les toque una mesa con orientación a la ventana.
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