Gourmet Culto

«¿Quién flores desea ahora recibir, cuando nachos con queso puede pedir?»

Pizzería A Casa del Padrino

Le serviré una calzone que no podrá rechazar…

No hablamos de negocios en la mesa. Así dijo Don Corleone antaño y así repito yo, pues ante tan suculento manjar todas las palabras sobran.

Saben ustedes que soy un intrépido gourmet en la búsqueda incesante del sabor más puro y extremo, más sutil y auténtico, más natural y verdadero.

Después de muchas pesquisas infructuosas y de muchas derrotas gastronómicas que apaciguaban mi ánimo y me consumían, convirtiéndome en un espectro ansioso de un gusto sincero, al fin he hallado una cocina donde preparan deliciosidad absoluta. Sí, al fin he encontrado mi pizza predilecta, tras una larga y amarga indagación que no parecía tener final.

A Casa del Padrino llenó mi corazón de música de violines, del gusto de la auténtica Italia desparramando por mi plato y gozado en cada bocado, del auténtico corazón de Nápoles saturando mis fluorescentes venas con preciosas notas al ritmo del forno di pietra.

Sublime, apoteósico, fresco, auténtico, sabroso en una escala diferente a la habitual, más perfecto y más delicioso… Tantas sensaciones y tan insuficientes palabras para evocar su sabor genuino y fidedigno.

«Cada hombre tiene su propio destino» dijo Don Vito y el nuestro es deleitarnos con el sabor real, con el más puro y sublime, de sus preciadas calzones y de su corazón del sol de la costa italiana.  

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