Gourmet Culto

«El escaparate de postres es una bendición, pero el colesterol tengo subido como una maldición»

Los 100 Montaditos

Un poema he publicado sobre Los 100 Montaditos, no es verídico pero estos versos están escritos. Si quieres leer la poesía más fina sobre el local más vulgar, ponte el monóculo y ven a disfrutar.

Poema Los 100 Montaditos

En este ambiente distendido y de gran admiración,
me pillé una melopea que merece vuestra atención.

Era una tarde de jueves, mi propósito: la destrucción,
a gusto me bebí cuatro cervezas, menudo colocón...

En grupo, tomamos una gran determinación:
"salgamos como unas cubas", y nos pusimos en acción.

Fui el primero en terminar mi consumición,
de prisa y entre gritos de gran expectación.

Empiné el codo, derramé cerveza sin limitación,
pronto no pude continuar con esta narración.

Se me hacía extraña mi pronunciación,
y mi rostro adoptó una extraña expresión.

Me tocó el culo un compañero, no le presté atención
pero entre risa y risa recordé que me tenía gran pasión.

Me encontré mareado, falto de hidratación,
de cerveza necesitaba una buena inyección.

Pedí unas patatas, no me causaron mucha satisfacción,
pero iba tan borracho que no puse reclamación.

Me comí los tubérculos, la ración causó mi aflicción,
mis compañeros me entonaron una triste canción.

Las cervezas: ¡Qué risas, qué pasmo, qué ilusión!
Bebí como los peces en el río, sin gastarme un pastón.

¡Alcohol, amigos, patatas y diversión, qué gran combinación!
Grandes momentos en la vida que no tienen sustitución.

Avanzaba la jornada y yo ganaba en erudición,
di una conferencia y me aplaudieron un montón.

A veces sueño, encandilado, con mi gran jubilación,
apurando arduamente la copa entre una gran ovación.

Alzamos nuestras jarras, brindamos con emoción,
exaltamos nuestra amistad, gritando cual explosión.

Del después ya no consigo hacer grata distinción,
pero creo que la borrachera fue de larga duración.

En la mañana siguiente, me levanté en una pensión
Sin ropa, junto a mi compañero, madre mía, qué tensión.

En mi peludo trasero, había grabado una inscripción:
dale cuatro cervezas, que serán su perdición.

No supe afrontarlo y sufrí una gran indisposición,
llegué a mi casa llorando con una gran alteración.

El poder del alcohol casi me causa hospitalización,
pero soy grande, valiente y alejo de mí la depresión.

Amigos, beban sin causarse una gran lesión,
que su amiga sea la callada moderación.

Consejos vendo, para mí son ya una lección,
beber mucho trae consigo una comisión.

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