Gourmet Culto

«Soy el Gourmet Culto, a tu restaurante me catapulto»

La Hogaza

Si usted este verano quiere postre comer y no le importa si no adelgaza, déjeme que le recomiende que se pase por La Hogaza. Yo prové sus cremadillos a montón, me gustaron más que el jamón. Pero si quieren saber qué gustos solicitar, mi reseña va a tener que estudiar.

Reseña

La Hogaza no adelgaza. No quiero un cuerpo bikini, prefiero un buen martini. Todo lo que sea devorar me enorgullece, siento como la barriga me crece. Vengo a La Hogaza a buscar postres amados, mis cantos por ellos fueron escuchados.   

A mi me gustan los cremadillos, son deliciosos y sencillos. ¿Qué más se puede pedir, que un buen crujir? Con su mordida los cremadillos me ciegan, los triglicéridos en mis venas despegan. Es tan buena su pasta hojaldrada que por ellos me ha salido papada. 

Me habían indicado que este local era sagrado. Discípulos d’en Miquel des Forn de sa Pelleteria se proclaman, habrá que comprobar que ese es el sabor que reclaman. Llegué una mañana sonriente, mi hambre era urgente. 

Para mi sorpresa no tienen cremadillos en el local, pedirlos antes no sería un percal. Si estos dulces amados quieres degustar, primero tendrán que telefonear. Asegúrense de hacer con tiempo la comanda, para recogerlos bajo demanda. 

Yo me presenté sin pedido, iba un tanto perdido. Me los hicieron al momento, pero debí esperar descontento. Estaban calentitos y aceitosos, manchaban la bolsa mantecosos. 

Una larga lista de muchos sabores les van a recitar, tienen miles y no los podrán recordar. Les cuento los que yo he escogido, porque yo me los he aprendido. Chocolate a palo seco y chocolate con pera, el último es mi bandera. El de crema con canela es sensacional, su sabor era demencial. Por último el de albaricoque siempre me sonroja, con él pasa mi congoja.

El de chocolate con pera es dulzón, se te pega al narizón. Es verdad que deja las manos pegajosas, pero en la boca mucho lo gozas. También probé el de chocolate a palo seco, pero fue pastoso y lo aborrezco. 

El de crema con canela es lo mismo de siempre, lo engullo desde enero a diciembre. Es una suma moderna al clásico de crema, pero con un toque de sutileza extrema. Me encantaron los cremadillos por fuera caramelizados y la crema por mis dedos cayendo desbordados.  

A mí me encanta el albaricoque, no pedirlo es de alcornoque. Tal vez sea demasiado dulce para paladares no entrenados, no apto para los que a los postres son solo aficionados. Yo en el azúcar tengo el carnet de especialista, de cada gramo de confitura soy analista. 

Si bien les he cantado las alabanzas, déjenme decirles que guardo discrepancias. Son del tamaño de un mordisco y cuestan como un menisco. Son muy pequeños y menguados, pero su precio no está rebajado. Es un buen producto pero a precio de mordida, den la cartera totalmente por perdida. 

Yo los recomiendo catar y la cartera dilapidar. Se lo agradecerá su paladar, pero pobre se va a quedar.

Más información sobre La Hogaza

Ubicación: Carrer dels Socors, 50, Palma.

Precios: Vale más de un euro cada cremadillo, verán ustedes que son bastante pequeños. Me caben perfectamente en la boca sin hacer ningún esfuerzo, a euro por mordida, no sale precisamente barato.

Atención: Bastante amable la mujer que nos atendió, que orden al pastelero enseguida dió.

Ambiente: En pleno agosto hace un calor excesivo allí dentro. De todas maneras, deberá pedir para llevar, ya que no tiene mesas asignadas para la noble engullición del producto in situ.

Reserva: Imprescindible. Yo tuve suerte de haber aparecido en vacaciones y que mi tiempo no significara nada.

Web: http://lahogaza.es/

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