Seré breve: si en Calvià quiere sentir que les estan timando, hasta Il Vivo se vaya aproximando. Mala calidad y una hora de espera. La pizza deficiente. No soy hater, soy un orador de la verdad en un mar de ignorancia insólita. Si quieren saber qué es peor, lea esta reseña con ardor.
Reseña
Mis posaderas se han achicharrado al sol floreciente, y mi estómago celoso, también quería ponerse carmesí, rojo pasión por una gustosa digestión. Siéndoles sincero, si lo que quería era enfurecerme y sacar de mí todo ánimo dichoso y dicharachero, he ido al lugar indicado.

A mi llegada, con mi portentosa envergadura me indicaron que había cierta demora en cocina, de unos veinticinco a treinta minutos. No le di importancia, pues dadas las recomendaciones de este sitio bien valía la pena la apesadumbrada espera, si la recompensa era tan jactante y deleitosa como se me prometía.
Me deleité de mi zumo de cebada gustoso y rápido quedé sin fuelle y mi vientre empezó a notar la espera. El canturreo de mi estómago ha pasado de simple melodía a sinfonía, y finalmente ha estallado en una ópera con la orquesta al completo y con trío de tenores. EL reloj profería carcajadas de superioridad y desprecio, cada vez que lo consultaba para comprobar, muy a mi pesar, que aunque sus manecillas avanzaban, mi pedido no llegaba.
¿Cuánto tiempo esperarían ustedes por una pizza? Media hora me parece justo, insultante para mi trasero han sido la hora y diez que he estado desatendido sin consuelo esperando con anhelo el deseado alimento. Frodo, señores y señoras, tardó menos en llegar a Mordor.
He esperado más de una hora por una pizza que, les seré sincero, he recibido ya sin demasiado entusiasmo. Mi ágape ha sido aceptable, pero no complaciente, muchísimo menos si tenemos en cuenta la duración de la espera para la ingesta. Con esta demora, exijo un sabor impactante y excelente. Abatido y disgustado les informo, que no ha sido la recompensa esperada.

Una Diavolo y una Vesubio han sido mi elección. Les confesaré que me han dejado indiferente, como el aire caliente que pasa entre la gente y me sopla en la frente. Su sabor: incoloro, desapasionado y poco protagonista, eterno actor secundario en la obra de mi paladar y a un precio inflado que dista mucho de ser fiel a la calidad que esperaba de la vianda.
La espera me desespera y por un sabor corriente lejano del sobresaliente no me hago cliente.
Más sobre Il Vivo
Ubicación: Carrer Huguet des Far, 34, Santa Ponça.
Precios: Caro para la bazofia que sirven.
Atención: La peor que he recibido en mucho tiempo. Y por si fuera poco, es horrible encontrar parquin en la zona.
Ambiente: Nada me gustó. Nefasto. Cutre. Engañaturistas y también a clientes locales desafortunados.
Web: No se la pongo. No la quiero compartir.
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