Gourmet Culto

«¿Quién flores desea ahora recibir, cuando nachos con queso puede pedir?»

Horneando Ilusiones

Si un postre en Palma degustar usted necesita, Horneando Ilusiones puede que se lo permita. Por una feria local decepcionante ha paseado este Gourmet galante. Yo quería cierto tipo de comida ingerir y tan solo la he podido percibir. No obstante, el postre no ha faltado, eso sí que ha sido acertado. Si por la Fira del Llonguet de este año te has dejado ver, ya sabrás lo que a continuación vas a leer.

Reseña

Ya saben que las fuck tracks yo aborrezco, porque ahora estoy, ahora desaparezco. Me gusta un  local donde poder volver, ¿qué le voy a hacer? Pero si el postre diviso, me lo como, ¡yo aviso!

Así llegué a Horneando Ilusiones, habia una cola de cojones. Me fijé en sus dulces ofrecidos, y hay que se agradecidos. En la cola yo me pongo a esperar, mientras las gafas empiezo a limpiar. Necesito bien ver, para poder escoger. Todo lo veo bastante nublado, pero es mi ojo que está tarado. 

Su vitrina me entretiene, galletas y cupcakes tiene. Me cuesta decidirme porque tienen variedad, pero al cronut le doy una oportunidad. Entre Oreo y Filipinos he estado, el segundo ha sido triado. Al de pistacho tarde he aparecido, todos ya se habían vendido. Sí, a la moda del pistacho me he sumado, soy débil y de criterio alterado. 

Finalmente el último de Filipinos he comprado, y al de detrás mucho he fastidiado. Les prometo que fue sin mala intención, pero los filipinos son mi perdición. Chocolate blanco por encima chorreaba y con trozos de filipino su corona adornaba. El Filipino blanco yo encuentro superior y en esto no les admito la discusión. 

La masa del cronut siempre me sorprende, porque no sé porque pienso que será crujiente. Lo parece a simple vista, pero la mordida no te envia al dentista. Suave es su interior, con muchas capas, que aunque lo parece no han sido hojaldradas. Por fuera de azucar está rebozado, los dedos luego me he chupado.

El Filipino aún dulzor le añade, de este anillo es el jade. Suave por dentro es realmente, pero la crujida del Filipino es estridente. Los trozos de este manjar por encima, hacen que suba a la tarima. Allí me pongo con los jóvenes a bailar, este carroza sabe rock and rollear. 

Me gustó Horneando Ilusiones, dulces caseros sin pretensiones. Ya es lástima que jamás en mi vida los volveré a encontrar, porque quién sabe cuanto más voy a durar. Si pronto no la quiero palmar, el colesterol debería rebajar. Demasiado complicado es vivir, y del dulce tener que prescindir. Antes preferiero gordito y enterrado, que en el ayuno estar amargado. Así que disfruten de la vida que son dos días, y si van al cronut piensen en este galimatías. 

Más información sobre Horneando Ilusiones

Ubicación: Jamás en la vida lo volverán a encontrar, porque las fuck tracks son el mal.

Precios: Caro si piensas que es solo un donut, razonable si puedes apreciar el trabajo detrás de la masa.

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