
Si desea la peor bollería industrial que en el cuerpo pueda meterse, visite Granier para nada así perderse. Es malo con ganas, no sabes lo que tragas. Pero si por la vista se dejan deslumbrar, lean mi reseña y sabrán qué catar.
Reseña
Aquí yo me comí un fartón, era industrial y del montón. Que Garnier no es calidad, es una obviedad. Son productos industrializados, sinónimo de poco elaborados. Personalmente poco me entusiasmaron, los dientes de caries me llenaron.

Fartones a montones, secos como mis orejones. Si los metes dentro de horchata, esta adquirirá el sabor a rata. Tomé dos magdalenas repletas, tan generosas como dos carretas.
Muffins que no me quitan de las manos porque no son nada artesanos. El de frambuesa me tienta, su aroma me sustenta. Otro muffin de chocolate me tomo, dentro se desparrama como un gnomo. Muy empalagoso y azucarado, me dejarán desdentado.
Aquí no te venden calidad, pero viene mucho la verdad. Te puedes llenar de azúcar refinado sin quedarte fuertemente arruinado.

Más sobre Granier
Ubicación: Avinguda del Comte Sallent, 1, Palma. Tiene más locales pero este fue el que visité.
Precios: Muy barato, pero también muy malo. Un justo equilibrio entre sabor y precio.
Atención: Deficiente en todos los sentidos y rozando la mala educación.
Ambiente: Salsichero.
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