Si un restaurante italiano quieren en zona turística comer, a L’Arancina se puede usted dejar ver. Hace poco han abierto y todo de publicidad han cubierto. Yo debo de venir a cerciorarme y tal vez a decepcionarme. Un postre en L’Arancina he tomado, lee esta reseña si quieres saber si me ha gustado.
Reseña
Por San Valentín mi mujer me ha sorprendido, a sus pies he caído rendido. Mi esposa sabe que soy el gourmet culto y de los postres no me mantiene oculto. Me sacó a pasear con excusas banales y en realidad me invitaba a unos cruasanes.

Llegué a L’Arancina engañado, pero salí aún más enamorado. Solo degusté sus postres vanidosos, no sé si sus platos serán sabrosos. Dos cruasanes nos agenciamos mientras nos acariciamos las manos.
Mi esposa del de nutella hizo su comanda, sabe que si se despista este gourmet se lo demanda. Yo por mi parte opté por el de pistacho, para darle si quiere un buen cacho. Dos cruasanes con dos aguas tomamos, diez euros justos es lo que gastamos.
El de pistacho me encandiló al instante, crujiente y de relleno bastante. Su interior me pareció sinuoso: sin mucha personalidad pero aun así delicioso. Por su parte el de nutella algo más empalagoso, pero me lo acabé con mi paladar riguroso.
Nada fuera de lo común son estos cruasanes, son buenos pero también muy normales. Si tuviera que volver a L’Arancina lo haría para comer, a posta por un postre no volvería a caer.

Hasta las trancas me pongo de pistacho, pero de los efluvios del amor voy siempre borracho. Los cruasanes tal vez son banales pero con mi mujer a mi lado la vida no tiene males.
Más sobre L’Arancina
Ubicación: Plaça de la Navegació, 18, Palma.
Precios: En Santa Catalina, el barrio con más gentrificación de Ciutat… ¿de verdad espera usted precios normales?
Atención: En Santa Catalina, el barrio con más gentrificación de Ciutat… ¿de verdad espera que el negocio esté enfocado al cliente local?
Ambiente: En Santa Catalina, el barrio con más gentrificación de Ciutat… ¿de verdad espera algo que no sea postureo?
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