Si en Palma un buen pa amb oli quiere tomar, a La Tertúlia debe venir a cenar. Ahora, si el teatro como yo aborrecen, tal vez venir aquí no se lo merecen. A mí me invitaban a participar y yo solo quería cenar. Pero si quiere saber si acabé sobre el escenario bailando, lea esta reseña mientras se está descojonando.

Reseña
Cena digna de un magnate sentado en su yate
La mente os va a volar con esta afirmación que os voy a dar: Cafè Teatre es su denominación, pues representan una función. Vine una noche con amigos entre semana, no los veía desde que mi pelo no tenía canas.

Reencuentros bellos e inesperados, los mejores planes son improvisados. Venimos al Tertúlia Cafè a cenar, velada sensacional sin planear. Antes me había personado a por cerveza, que hace que pierda la cabeza, pero a cenar jamás había acudido, soy un gourmet con poco sentido.
Mención especial al camarero, un ser servicial, amable y muy caballero. Pedimos unos pa amb oli deliciosos, delicados y untuosos. Me apasionaron de mil maneras, soy un gourmet, ¿qué te esperas?
Mi demanda fue de delicioso y dulce salmón, acompañado de otro de queso y jamón. Cena digna de un magnate sentado en su yate.

Con la emoción de mis amigos nuevamente hallados a los actores ignoramos. Nos insistieron (bastante) que disfrutáramos de su actuación, lo lamento de veras venía con otra intención.
Otro día volveré y con mi sonrisa les obsequiaré. No puedo decirles qué costó, mi amigo me invitó. Un pa amb oli es mi recomendación, aderezado con un poco de diversión.
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