Si un helado del montón desea usted tragarse, hasta la Boutique del Gelato tendrá que acercarse. Aunque no sea el más excelente, siempre hay mucha gente. Si quiere saber cual pedir, lea esta reseña sin fin
Reseña
¡Qué jolgorio, qué emoción, comerse un helado con este horrible calor! Sudando la gota gorda me encontraba, ciénagas a mi paso creaba por calles y sendas desgastadas y mi cuerpo deshidratado necesitaba su poción para ponerse en acción.

Con pasos largos a la cola llegué y esperé mi turno ilusionado para conseguir un helado que me deje embelesado. Miles de opciones oteé, indeciso me quedé, como un prepúber ante su enamorada, mas yo quería crema helada y la pasión me delataba.
Tarrina o cucurucho ¡qué sé yo! Con esmero me lo embucho pues su susurro escucho antes de que quede blanducho. Su cremosidad me sorprende, soy fácil de impresionar, lo lamo con deleite, nada se va a derrochar. Mis dedos sienten su caricia, del helado amado deslizándose por el barquillo y como si fuera un niño, me muerdo el pulgar para su gusto notar. Mi piel está dulce, me convierto en un bombón, y aunque no sea muy agraciado me siento un bellezón.
¡Oh caníbal de mí, que desesperado por el sabor, me hinco el diente con tanto fervor, que la sangre se me sale y me deja sin color!
Grandioso helado, líquido curador, con solo un sorbido me devuelve la libido y lo termino con honor. No se muerdan ustedes el dedo, no se lo coman por favor, solo tienen uno y el recambio conlleva dolor. Más conveniente es comprar un segundo par y comer de otros gustos y catarlos sin parar. Son todos deliciosos, no les voy a engañar y por un eurito me hago el erudito y les animo a comprar más.
Más sobre la Boutique del Gelato
Ubicación: Carrer de la Singladura, 23, Palma
Precios: Baratos a más no poder, como si la leche fuera agua de pantano.
Atención: Escasa. Algo seca. Algo mejorable.
Ambiente: Las vistas al mar son su mejor carta de presentación. El resto lo dejo a su imaginación.
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