Si una buena hamburguesa en Palma quiere usted descubrir, hasta Badal Corner tendrá que subir. A mi me sorprendió y estoy curtido, vaya usted si no es un bandido. Si no quiere las orejas del lobo ver, lea esta reseña antes de aquí comparecer.
Reseña
Soy como el lobo feroz y no por mi vello facial descuidado, sino por mi voraz apetito que es más bien infinito. Siendo considerado y generoso, invité a mi familia a un festín, con ánimo de devorar sus jugosas carnes… ¡La de las hamburguesas, por supuesto! Soy un hombre apuesto y mi sustento está dispuesto por carne de alto presupuesto.

Mis orejas puntiagudas se vieron sobrepasadas por las opciones dadas de hamburguesas degustadas por tantas bocas entrenadas para dar bocanadas especializadas. Sabiendo por mi bagaje vital que mis parientes dejarían buena parte de su costal, decidí sus sustentos pues me tomo por experto y con el ánimo abierto me sumo en el desconcierto de tener un gran acierto en este sabor descubierto.
Mi elección fue Un día de chimenea, pues entre sus ingredientes había delicioso bacon saturador de arterias y salsa barbacoa que no enturbió los sabores competidores. Dicho sea de paso que es de agradecer que en el conjunto del plato no haya tonalidades disonantes que eclipsen los demás protagonistas de la función, que hace que cates con ansia cada bocado sin posibilidad de quedar hastiado de su gusto, una preciada obra arquitectónica del gusto que recrea la belleza clásica de la justa medida.

Mis acompañantes tomaron Un somni blau y una Monsieur Jacques, siendo la primera más acérrima a mis gustos que la segunda, que contenía escarola ninja en demasía y pateaba con su nunchaku de presencia la cesante candescencia de sus ingredientes de diversa procedencia, ajusticiándome con un regusto incesante de verde.
Un somni blau se merece una observación, porque no me avergüenza reconocer que la encontré sutil en demasía, con sus frutas balsámicas y su crujiente crujiente bacon, aunque si bien cabe decir que, para mi paladar de gourmet, contenía rúcula en exceso y tras unas cuantas dentelladas las pinceladas de su condición harto se repitieron en mi corazón.
Cabe destacar la amabilidad de su personal, que me hizo sentirme en un viaje sideral, armado con un arsenal de sonrisas sin igual. Sus boniatos con salsas estallaron en mis arterías, y otorgué un distinguido sello de gourmet en la de curry y mostaza y miel, créanme ustedes, que soy juicioso y fama tengo de sincero.


En definitiva, este lobo de carnes grasientas se regocijó de cada mordedura, pues está a la altura de la cárnica cultura y me arrebata la cordura con su frescura, su aroma me captura y su grasa pasa a mi cintura, sin darme sustos en la factura.
La hamburguesa, locuaz, me inquirió con descaro “¡Qué boca tan grande tienes!”. No pude más que contestar, quitándome el sumiso disfraz y revelando a expensas si amor por la carnaza y con mi verdadero rostro al descubierto profesar “¡Es para comerte mejor!”
Más sobre Badal Corner
Ubicación: Carrer Gremi d’Hortelans, 1, Palma.
Precios: Buen precio por la calidad recibida a cambio de tu dinero siempre dichoso. Y para esto trabajo.
Atención: Muy amable y eficiente, porque vine a horas prontas en las que la gente aún no tiene suficiente hambre para llenar un restaurante. Yo tengo hambre siempre…
Ambiente: Diáfano, claro y moderno.
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