Gourmet Culto

«Soy el Gourmet Culto, a tu restaurante me catapulto»

Restaurant Club Nàutic Es Portitxol

Si sus amigos a Es Portitxol les llevan a comer una paella con este calor, tal vez en el Restaurante del Club Nàutic encuentre usted el amor. Y no será el amor por este plato mencionado, porque saben ustedes que a mi jamás me ha gustado. Pero si quieren conocer esta experiencia y saber cuanto he pagado, lean esta reseña que yo les he regalado.

Reseña

Insoportable es vivir en verano, sin una cerveza en la mano. El sol es abrasador, me produce dolor. Todo el cogote tengo ya quemado, es agosto y estoy rebentado. Con este estado de depresión, mis amigos me llevan de restauración. El Club Náutico del Portitxol es su elección, mi cuenta corriente consulto con preocupación. Miedo me da este local al lado del mar, que mis ahorros no se vayan a espantar.

Nos sientan en una larga mesa exterior, protegidos por toldos de este calor. Un poco de airecito pasa de vez en cuando, y yo poco a poco me voy curando. Revivo mi fe en la vida, pero primero necesito bebida.

El camarero que nos toca es algo particular, las cejas me hace fuerte arrugar. Es un señor de edad avanzada, que no se entera de absolutamente nada. No sabía cuál era la ensalada del día, ni en qué año vivía. Tres viajes tuvo que hacer para traernos todas las bebidas y aún se dejó algunas perdidas. Yo todo me lo tomo con ilusión, me cayó hasta simpaticón. En el me sentí reflejado, en el trabajo también estoy amargado. ¿Quién quiere trabajar bajo este sol del infierno? ¿Es que aún queda mucho para que sea invierno?

Un acontecimiento ocurrió que alterado me dejó. De entrantes propusieron tomar una ensalada, por su frescura era deseada. Me escandalicé y la mesa al suelo tiré. Aunque hagan cincuenta grados, los calamares de entrantes son sagrados. Aunque el calor sea mortal, un plato de mejillones no está mal. Aunque se te derrita la frente, las croquetas son sugerentes. 

Mi humor se tornó en amargura ante esta falta de cordura. Unos malditos tomates nos trajeron y mi ira sobre ellos sintieron. Había tomates de variedades diferentes, algunos se resisten a los dientes. Todo con pesto bañado y con burrata decorado. No me entusiasmaron los tomates, ojalá fueran aguacates. No disfruté nada de este entrante, por mi condición de Gourmet lo encontré insultante. 

Luego tomaron nota de la paella deseada, aunque toda la información no nos fue dada. Solo dos paellas por mesa podemos pedir, somos quince y tenemos que discutir. Si antes lo hubieran dicho nos habríamos separado, y así como mínimo comer bien habría esperado. Los no versados en el arte del Gourmet no saben decidir, estoy rabioso y me pongo a escupir. Una paella mixta al final pidieron y por la de marisco ciega también decidieron. 

Yo ya no tenía cerveza, no es una gran proeza. Cuando llegaron las paellas mi ánimo era negro, pero un poco al verlas me alegro. La paella ciega de marisco es la primera que prueba mi paladar, pensé que nada lo podría arruinar. No me entusiasmó, su sabor no me conquistó. Algo seca se tornaba en boca y vacía tenía mi copa. Se les fue la mano con el perejil, debería ser delito civil. Algo bueno puedo decir y es que el mejillón no era de marfil: no estaba reseco ni maltratado, por fin algo acertado. 

La mixta algo más me enamoró, tan reseca no me pareció. Tenía calamar y carne sin hueso, así sí que me embeleso. Además algún guisante encontré y el pimiento rojo entero me zampé. No les miento, estaba bueno el pimiento. 

Cada vez que el plato me acababa, yo mismo para servirme me levantaba. Hasta que otro camarero nos atendió y el plato bien fondo me llenó. Reconozco que quedé lleno, pero no encontré que estuviera muy bueno. Postres ya no pedí, ingenuo no fuí. Al final no salió tan caro, casi cuarenta euros sin reparo. 

Les haré un resumen del Restaurante del Club Nàutic del Portitxol: si se la traen, es mejor si la comida usted pasa con alcohol. Servicio bastante penoso y arroz pastoso. Pagas la ubicación al lado del mar ardiente, porque te tratan como a un indigente. Si usted busca una cita de aquí mejor que se aleje, a no ser que quiera que su pareja le deje.

Más información sobre Restaurant Club Nàutic Es Portitxol

Ubicación: Passeig de Bartomeu Barceló i Mir, 2, Es Portitxol, Palma.

Precios: Casi 40 euros he pagado, pero de los postres me he escaqueado. Si hubiera pedido postre y café, tal vez la factura más se habría elevado.

Atención: El camarero estaba bastante poco preparado para la vida moderna y aun má s para su profesión de cara al público. Huraño y olvidadizo, me veo reflejado un tanto en su malestar por este calor, pero dudo de su profesionalidad en todos los sentidos.

Ambiente: Yo no soy Gourmet de terraza. No me gusta el calor, sudo a mares, no lo llevo bien. ¿Por qué estar en una terraza sufriendo, si dentro el aire acondicionado lo están encendiendo?

Reserva: Por supuesto, necesaria y más que agradecida o se verá usted en el brete de nada poder ingerir.

Web: https://rcnportitxol.com/wp-content/uploads/sites/533/2026/07/carta-portixol-rcn-2026.pdf

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *