Gourmet Culto

Los cinnamon roll son mi perdición más ardiente, me gustan más que a Voldemort su serpiente. 

Can Molinas

Coca de patata y Valldemossa van de la mano, no es ningún himno profano. En Can Molinas yo las adquiero, son las únicas que quiero. Es mi costumbre más celebrada, la de no comerme una ensaïmada.

Reseña

¿Qué puedo decir señores, qué puedo decir ante tal suculencia? Hace días que mi amigo Benigno se presentó en mi casa con unas cocas de patata terriblemente inferiores compradas en una gran superficie, pues juntos íbamos a leer a Murakami tomando un tentempié. Yo, que salí perdiendo, puse el ron, pues es indispensable al tratar la apesadumbrada y caótica escritura del japonés.

Al ver las cocas que me ofreció… ¡El antojo se hizo insaciable, consumió mi ser una ferocidad tan pasional que no tuve más remedio que viajar hasta esta insigne localidad para probar in situ las deliciosas cocas de patata auténticas!. Sí señores, me hice unos cuantos kilómetros por un antojo, pues ustedes saben que persigo la deliciosidad, vaya a donde vaya y quemando gasolina tan solo para llenar mi triste panza con las mejores viandas.

Y confieso que valió la pena cada gota de gasolina derrochada en el trayecto y el irreparable daño causado al globo terráqueo para tal propósito, para llegar a la vila de Valldemossa y en Can Molinas arrodillarme.

Lo que más me sorprendió fue su textura, tan suave y esponjosa, que te envuelve como el abrazo de una abuela al verte sonreír, como la caricia de un amante eterna, como los rayos de sol deseosos de cegarte después de una temible tempestad.

Y su gusto, su sabor único y pasional, suave pero auténtico, inconfundible e inimitable, sin notas disonantes y con el azúcar justo para arrojar a tu corazón la pasión por la vida. ¡Benditos sean los dientes que, sin apenas esfuerzo, cortan tu entramado y te mastican para que la explosión de sabor inunde mi paladar extenuado! Afirmo que estas cocas curaron mis pesares y se llevaron todos mis males.

Sea dicho que una coca de verdad, curará tu paladar y te transformará en un ser luminoso, un danzante del sabor y un gourmet de la pasión.

Más información sobre Can Molinas

Ubicación: Via Blanquerna, 15, Valldemossa

Precios: Justos aún, para ser pueblo turístico.

Atención: Rápida, efectiva, impasible.

Ambiente: Las tomé para llevar, pero disponen de preciosa terraza con solera.

Web: https://canmolinas.com/

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