Gourmet Culto

«El escaparate de postres es una bendición, pero el colesterol tengo subido como una maldición»

TaqueroMucho Cantina Mexicana

Mis camaradas insistieronme en demasía en tomar un brunch tan abundoso que no hubiera necesidad posterior de cenar, así que me encontré a la una y media en la calle, con el estómago medio lleno y un gran vacío en mi corazón por tan grande mentira.

Con lagrimones brotando desesperadamente de mis ojos sin esperanza y restregándome los lamentos con la manga de mi destartalada chaqueta de cuero, aparqué cerca de este insigne establecimiento de comida mexicana, dispuesto a llenar el vacío de mi alma con más comida.

Debo deciros que curaron de sobras mi corazón con una gran sonrisa, pues llegué al local sin saber muy bien dónde posaba mis pies y fueron extremadamente amables con una alma peregrina y desamparada como la mía. Hicieron gala de una gran cortesía que casi me hizo sollozar, pues estaba yo muy sensible y hambriento.

Me mimé con unos nachos deliciosos, los totopos más hermosos que jamás hayan visto mis ojos. Con mi alicaído ánimo restablecido, me obsequié con una portentosa tabla de tacos que erizaron mis sentidos y me colmaron de un estado zen cármico lleno de paz interior, además de picor en mi atareada lengua trabajosa. Sí amigos, me sentí en paz.

Mis entrañas al fin estaban colmadas y la calidez de su personal me llenó de dicha y del consuelo que tanto necesitaba. Ahora solo deseo volver y susurrarle a mi desempañado estómago palabras dulces de ternura y, con pasión, otorgarle otro motivo más para vivir y recitarle, en un abrazo eterno que nos llena de amor el uno por el otro, ta quero mucho.

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