Gourmet Culto

«Comí como un emperador cantonés y eso que no llego ni a marqués»

Cas Tord

Si en Marratxí anda usted por unos entrantes suspirando, este Gourmet Cas Tord está reseñando. Quédese a leer mis palabras de certeza, mientras vacía el fondo de una cerveza.

Reseña

Un día de calor señalado por Cas Tord me he parado. Es bonita esta zona de un tiempo parada, al lado de una iglesia algo afeada. En el arte eclesiástico no soy un experto, pero esta iglesia es un esperpento. Iconoclastia a parte, Cas Tort es un arte. Aunque esté al lado de un centro feo, la iglesia su sabor no tiene reo.

Me aposento en la terraza por el sol mojada, bajo una tele de gran pulgada. Esta tele es más grande que mi piso, con ansia la requiso. El fútbol está puesto y bien fuerte, espero comer si tengo suerte.  

Rápido me toman el pedido, de aperitivo voy servido. Para compartir es esta manduca, mi mandíbula se pone farruca. Estoy muy bien entrenado con el tenedor, para ser el más rápido pinchador.

Unos nachos llegan con redoble de tambores, huelen mejor que un ramo de flores. ¿Quién flores desea ahora recibir, cuando un nacho con queso puede pedir? ¿Acaso no merezco yo mejor regalo que una flor caduca, si mi amor será siempre para la manduca? Reflexivo estoy últimamente, tal vez soy viejo de repente. 

Los Nachos Cas Tord con pulled pork y guacamole hacen que mi corazón se descontrole. El pulled pork no encuentro porque está algo escondido, pero el guacamole de bote encima lo han vertido. Lo perdono porque llevan rico jalapeño, mis dientes les enseño. Me gusta esta combinación novedosa, aunque por el pulled pork cae una lágrima quejosa. 

Once euros vale el plato, no es caro pero tampoco barato. Con el queso también son algo agarrados, solo van cubiertos unos cuantos afortunados. A mí me han gustado, pero muchas pegas les he encontrado. Con más queso y el guacamole casero daría un plato con más salero. El pulled pork no lo he visto, siempre voy de listo. Los nachos pueden mejorar, es mi sentido pesar. Por ellos en la iglesia fea un funeral he dado, Satán me ha mirado un tanto indignado. 

Segundo plato para quienes el hambre no se desenchufa, unos boniatos fritos con crema de parmesano y trufa. Aunque simple comanda puede parecer, mucho condimento tiene que ofrecer.

Esta vez sí que han sido generosos con el queso, pero la trufa ya no sé ni qué es eso. Poco o nada la he notado, su sabor estaba camuflado. Si no se nota el gusto de la trufa consagrada, póngale un poco más de salsa especiada. Si con la trufa va a ser tan poco generoso, no la destaque como reclamo delicioso.  Los boniatos eran excelentes, en su punto y crujientes. Ocho euros ha costado este sustento, puede que te deje contento. 

Me salió bien de precio, porque no soy necio. A compartir entre unos cuantos comensales, sin perpetrar gastos descomunales. Como ven, piqué un poco de cada manjar, y nada me fue a entusiasmar. Por eso mi alma encomiendo y en el parking de la iglesia me extiendo. Rezo mis oraciones con gran pasión, para que me curen la decepción. No quiero no recomendarlo, otro día volveré a probarlo. 

Más sobre Cas Tord

Ubicación: Carrer Major, 73, Pòrtol. Zona tranquila, párquing a veces imposible.

Precios: Baratos y algo justos.

Atención: Bastante rápida y efectiva.

Ambiente: El fútbol retronaba en mis finos oídos de Gourmet. Espero que pronto de final esta locura colectiva del mundial…

Reserva: No me hizo falta para tomar unos entrantes, pero si desean cenar no estaría de más antes reclamar una mesa para su persona y allegados.

Web: https://www.instagram.com/noucastord/

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *