Si en Palma un bocado rápido quiere pegar, hasta Can Cirer tendrá que caminar. Yo quedé sorprendido y eso que mucho no he venido. Pero si quiere saber la verdad y nada más que la verdad, el juicio de este Gourmet deberá leer con solemnidad.
Reseña
Estoy dispuesto a confesar, que Can Cirer no suelo frecuentar. El dulce de leche encuentro demasiado pesado, sobre un croissant escampado. No me apasionan los alfajores rebozados, a mí me gustan más ensaïmados. Por eso suelo evitar entrar, porque no me suele entusiasmar.

En cambio, un día algo llamó mi atención, que me indujo a esta acción. En el escaparate estaba ubicado, con su inusual glaseado. No es un bocado sencillo, más bueno que un pastelillo. Era la coca de cebolla caramelizada con un trozo de queso adornada. Canónigos además llevan por sombrero, ya se me ve el plumero. Sin evitarlo entro a comprar un trozo, por él entero me rebozo.
El trozo es bastante grande y potente, vean en la imagen su tamaño sugerente. Es un bocado que basta para merendar, nada más grande podrá encontrar. Si usted quiere una merienda que no sea toda dulzona, pásese y compre por esta zona.
Ya he dado mi primer bocado, que en Can Cirer he comprado. Su sabor me sorprende, su masa me reprende. Es la pasta más fina que he visto en mi vida, pero con potencia de embestida. Aguanta perfectamente el peso del condimento, sin que sea un mazacote de esperpento.
La cebolla está en el punto perfecto, suave y crujiente por dentro. No es nada salada, más bien caramelizada. Con la cebolla no han sido tacaños, aquí no hay engaños. Dale un buen bocado, que acabarás saciado.
El queso que lo acompaña, para mí es la caña. Es de cabra loca, mejor que de foca. Es tierno y jugoso, suave y pernicioso. Completa el sabor de la cebolla perfeccionada, y aporta un sabor de más alzada. No sé cual es la protagonista, si la cebolla o el queso campista.

El canónigo decora y pone color, jamás le he notado el sabor. No desentona su aportación tímida, pero tampoco le da vida. Notas tal vez algo ligero en la mordida, pero no es una sensación desmedida. Cuando no está no se le echa en falta, el canónigo no es lo que más resalta.
2,60 € me ha costado este delicioso bocado. A precios de este año he pagado, más tarde su cuantía habrá aumentado. Tal vez después de esta propaganda favorable, el precio subirá de manera alarmante. Vaya usted y pídanse un trozo mientras es barato, la recomendación del Gourmet Culto siempre es un buen trato.
Más sobre Can Cirer
Ubicación: Carrer de la Reina Esclaramunda, 4, Palma.
Precios: Aún bien de precio, estando en 2025. 2,60 este trozo, hubieran podido comer dos si yo no fuera tan avaro en mi paladeo.
Atención: Mejorable. Y de mucho.
Ambiente: Es andrajoso, estrecho y pequeño. Me encanta.
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