Gourmet Culto

«El escaparate de postres es una bendición, pero el colesterol tengo subido como una maldición»

China Ming

Desconfinar mi corazón ha requerido por mi parte de un sacrificio estoico, no negaré tal hecho ni me ocultaré tras una cortina de simulada valentía. En la soledad de mi hogar, mis cuatro paredes se convirtieron en mi fortaleza y mis latas de conservas en mi aliado indispensable en esta ardua lucha, más era el momento de liberar mi paladar de su largo letargo y dejarlo volar, soberano del sabor. Y mi bastión para tal gesta, el apodíctico torreón donde empezar mi tímida recuperación fue China Ming.

Yo les aseguro que no obsequiaran a sus ávidas fauces de un rollito primaveral más excelente. Crujiente en su exterior, húmedo corazón repleto de verduras, rociado con gozosa salsa agridulce. Con tan solo rememorarlo, mi tragadero comienza a salivar, a excretar líquidos de gozo. Son los mejores rollitos de la isla, mi largo recorrido y peregrinaje por locales asiáticos os puede servir de aserción certificada: los mejores.

Mi periplo gastronómico prosiguió con arroz tres delicias y deliciosa ternera bañada en salsa de ostras, condecorando mis entrañas con el gusto más exquisito y dejándome sin palabras, pura delicia, máxima exquisitez, excelencia consumada.

Saben ustedes que soy ávido a las críticas, que no me oculto bajo una sombra de fingida complacencia en el momento que rubrico que mi experiencia no ha sido placentera. Más no poseo queja alguna de este fantástico restaurante, nada malo saldrá de mis labios. Llanamente afirmo que es supremo y sobresaliente en su excelente sabor.

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