Gourmet Culto

«Por la ensaïmada mi vida he hecho, la llevo tatuada en el pecho»

Sa Trattoria

Soy un aventurero del paladar, un descubridor de nuevos sentidos en la busca del sabor exultante, que sujeta con orgullo la cuchara dorada de la perfección culinaria. Mi labor vital se basa en la cacería del rincón inhóspito donde hallar mi santo grial del buen gusto, en este caso, escudriño sin sosiego ni descanso el altar de la más alta y elaborada pizza italiana.

No voy a andarme con rodeos más sé que a ustedes les puede la concreción y la brevedad, así que sentencio con firmeza que en esta excelsa trattoria localicé, sin duda alguna en mi interior, la más deliciosa y deleitable pizza de toda la ínsula.

¿Qué más podría añadir a mi sentencia y absoluta firme? Siendo sin duda la más complaciente, mejor elaborada y con el carisma y sabor que ha ensimismado mi corazón, ¿que otras grandes virtudes de este manjar debo alabar en demasía para convencer a mis ávidos lectores que prueben esta magnificencia culinaria?

Disculpen el vocativo feroz, pero deben personarse para comprobar in situ que ni raciocinio es real e inequívoco. Vastamente y en demasía, su masa no tiene semejanza con otras, pues este local sirve la más sobresaliente, junto con ingredientes frescos y exquisitos, una suculencia viva creada solo para complacer tus sentidos y transportarte a las costas italianas, su mar tintado de sol y la bondad de su gente.

La aventura, congéneres, llega a su definitivo desenlace. Recuerden, guarden sus sombreros de explorador y sus cubiertos indagadores: el mayor tesoro que pueden encontrar, que se pueden regalar a sí mismos, es una pizza de Sa Trattoria.

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