Gourmet Culto

«El escaparate de postres es una bendición, pero el colesterol tengo subido como una maldición»

BROX

¿Qué ocurre con los locales de hamburguesa, últimamente tan proliferantes? Bien pueden ustedes denotar que florecen cual glorioso champiñón silvestre tras abundante lluvia acontecida.

¿Desbancarán a los restaurantes de sushi, que antes brotaban en cada rincón de acogida del aroma asiático? ¿O la delicia sobre pescado crudo restará ya en el cajón del olvido y debemos todos sumarnos a la moda de la hamburguesa cara con demasiado en su haber?

Con esta reflexión sobre el cambio demográfico de restaurantes de nuestra bella ciudad llego a BROX, porque harto me lo han recomendado y no puedo resistirme durante lustros a no degustarlo, pues yo mismo debo labrarme una opinión al respecto y ensalzar su deliciosidad o pregonar su indecencia.

Sepan que ya sentado en el local me insistieron bastante para que probara alguna de sus espirituosas, que poco me apetecía de acompañarla con una hamburguesa. Soy un hombre de hamburgesa con cocacola y este local tan minimalista no me hará cambiar de opinión.

La hamburguesa finalmente llega, pues no me he podido resistir ya que viene con aros de cebolla y ustedes ya saben que yo propugno y defiendo el sagrado maridaje de la buena carne de la hamburguesa con la cebolla casada. Bacon también llevaba en su cuenta, además de mil salsas y otras hierbas que, sinceramente, me pareció demasiado. ¿Dónde ha quedado la suave hamburguesa de buena carne, queso, bacon, tomate y lechuga? ¿Ya no tiene lugar en este mundo? Con tantos buenos momentos que nos ha dado, ¿vamos a olvidarla con tanta facilidad?.

Esta hamburguesa de BROX me parece demasiado. Demasiadas cosas en una pila que ni siquiera se aguanta, demasiadas texturas, demasiados dedos llenos de salsas, demasiado pan que no aguanta tanta pringosidad, demasiado esfuerzo para comerme una cosa tan simple como una hamburguesa que debería ser, recordemos, simplemente carne con pan.

Debo acostumbrarme a esta moda, señores y señoras. Me veo aún adaptándome a este nuevo paradigma de restaurantes que desconocen que, muchas veces, menos es mas.

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