
Me encontraba yo repleto de amor por el país del orgulloso sol naciente cuando acudí a Shogun, de modo que visité este maravilloso emplazamiento para deleitarme con las especialidades del país nipón.

Sepan ustedes (y perdonen que los instruya en el arte del buen comer sin que hayan solicitado mi sabia voz y mi ilimitado saber), mas en este restaurante no encontrarán sushi del montón con pescado de dudosa procedencia, pues es un local con chefs auténticos de origen japonés, que elaboran con sus habilidosas manos el más placentero arte del sushi original, además de otros platos que ustedes seguramente no hayan tenido, aún en este momento, la oportunidad de degustar.
Ponga usted freno esta demencia de no haber probado aún un sushi fresco y bien cortado, con el pescado justo y necesario para que sus papilas de empapen de un sabor extremo.
No obstante la buena propaganda que ahora mismo pregono de manera vehemente sobre el sushi, dejen amigos que yo les indique cuales son mis preferencias, pues dista mucho del pescado crudo acostado sobre cama de arroz salvaje.
El okonomiyaki es mi plato preferido de este local, siempre que voy vacío sus existencias con este glorioso manjar que me llena de satisfacción y me hace convertirme en un ser superior de gran iluminación guiada directamente por la mano de los dioses sintoístas.


Fíjense que el chirashi sushi es otro de mis platos predilectos de este local insigne, que hace entrar en una catarsis cósmica llena de placer extremo, en una alucinación sin final en la que son mis papilas las que liberan la más portentosa substancia estupefaciente: el deleite placentero de una comida sublime.
Deja una respuesta