Si en Sóller quieren desayunar, tal vez Hotel Pure Salt quieran provar. No es muy de mi estilo, tan fancy y divino. Pero si hay merienda copiosa pongo una sonrisa viciosa. Así fue mi periplo hasta tan alejado municipio para comérmelo todo desde un principio.
Reseña
Me gusta desayunar bastante y que sea copioso y abundante. En Sóller me han invitado y por eso pronto me he despertado. He salido de la cama cuando aún estaba oscuro, para comer me levanto antes que para ir al laburo.

En Sóller pronto no he aparcado, si me despisto en el faro lo he dejado. Una caminata antes de jalar, me estresa y me hace enfadar. Al llegar todo sudado la mano me han dado. El restaurante es bello y elegante, para gente que se gasta bastante.
Es una parte de bufet libre demencial, me vuelvo loco como un animal. Todo lo quiero saborear, y empiezo el plato a llenar. Huevos revueltos, pan y briochería, la bandeja entera me comería.
Los postres son mi perdición, todos me causan conmoción. Gofres y tortitas siempre deseo catar, espero que me los puedan preparar. Se tienen que pedir a la carta, mientras el camarero juzga tu comanda. Por eso pido uno de cada, aunque peque de marranada.

Por pequeños me decepcionan, pero en el paladar me enamoran. Más grandes me habrían sabido mejor, tengo alma de tragador. No pedí más por no dar la nota, aunque me habrían cabido en la panzota.
Champán incluso tomé, soy un gourmé. En conjunto me encantó, aunque de pequeño decepcionó. Salí bastante lleno y redondo y oliendo a perfume hediondo.
Una vuelta por Sóller voy a dar, y tal vez meterme en el mar. Al final no lo hago por miedo a crear un tsunami y con mi barriga causar caos en la playa de Miami.
En definitiva, recomiendo esta experiencia, sobre todo si no esperan una gran opulencia. Un lujo no para cada día, excepto si te tocase la lotería. Yo no soy agraciado, pero como un rey me han tratado.

Más información sobre Hotel Pure Salt
Ubicación: Camí del Far, 5, Sóller.
Precios: Lamento no poderlo descifrar, pues fue un regalo. No creo que sea demasiado caro, ya que no me siento tan estimado como para merecer un regalo de excesivo valor económico.
Atención: Extremadamente amables, como en todos los sitios en los que tienes que tener pasta para poderte pagar una habitación.
Ambiente: La terraza es una preciosidad. Supongo que la pagas. No lo sé, soy feliz sin saberlo.
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