Gourmet Culto

«Por la ensaïmada mi vida he hecho, la llevo tatuada en el pecho»

Amayó

Si quieren sentirse maltratados en un restaurante italiano, Amayó en Palma es como hablar con un tirano. No te dan con la mano, porque no es sano. Tal vez que te traten mal sea tu rollo, entonces entra en el meollo. A mí no me gusta sentirme insultado, por eso no lo he disfrutado. Si quieres conocer más sobre este borde lugar, mi reseña entera te vas a tener que tragar:

Reseña

La amabilidad destaca por su ausencia, no sé por qué hice acto de presencia. Por teléfono son más bordes que un chihuahua ladrador, que enseña los dientes con aire amenazador. Son más antipáticos que un calcetín sudado que en tu rostro deleitoso ha impactado. Son antipáticos como una multa por exceso de velocidad, que te llega en pleno gasto de Navidad. 

Mejor si centro mi atención en su comida italiana, porque su falta de sonrisa me produce migraña. Una pizza fritta fue mi decisión final, de esta carta de antipatía sideral. Me gustó su relleno benevolente, era jugoso y muy caliente. Viene con tomate, york y mozzarella, dulce y jugosa como una damisela. El interior me causó fascinación, su pasta obediente fue mi perdición.

Pizza fritta en Amayó

En Nápoles la pizza fritta probé, la de aquí diferente la encontré. Me recordó más a un buñuelo, que te da de pequeño tu abuelo. De todas maneras me encantó una barbaridad, no dejé ni rastro de su aceitosidad. 

La terraza interior les prometo que es una maravilla, me tocó al lado un bebé que sacaba la papilla. Un brownie me pido para finalizar, una comida que me costará olvidar.

Me lo sirvieron sin un sentimiento compartido y la cuchara me clavaron en el oído.  El chocolate me acarició con dulzura el paladar, fue lo más bonito que aquí me fueron a dar. El helado se derretía entre mis lágrimas de gozo, mientras que otras miradas me tiraban por un pozo.

Comida italiana de gran sabor, sin sonrisa y sin nada de amor. Tal vez les caí mal a causa de mi gordura, y porque no me muevo con demasiada soltura. Trátenme bien si otra vez vuelvo por aquí, no me hagan sentir como un feo maniquí.  

Más información sobre Amayó

Ubicación: Carrer de Julià Álvarez, 3 (Al lado de la plaza del Obelisco)

Precios: Es un precio bastante razonable, que no justifica que te traten como si fueras despreciable.

Atención: Un 1 y siendo generoso. Me sentí bastante mal por el trato de las camareras, con mala cara todo el rato, incluso en el momento de pagar estuve incómodo.

Me he devanado los sesos intentando entender por qué me hicieron sentir incómodo.

Sepan ustedes que yo siempre voy de incógnito, no desvelo jamás que soy un pseudocrítico, así que no me trataron mal porque supieran que iba a escribir una opinión. No lo mencioné, ni tomé notas, ni hice nada sospechoso de poder tener un blog sobre restaurantes. Fotografías sí que hice, pero hoy en día lo hace todo el mundo.

O son siempre igual de antipáticos o sospecho (aunque no lo puedo confirmar) que las malas caras empezaron cuando dijimos Bon dia al entrar en el restaurante. Ya vi que a cierta camarera le cambió la cara y que no le hicimos gracia. Parecía que la habíamos insultado y eso con ellos hablamos siempre en castellano. No entiendo que un bon dia moleste tanto.

Para mí es importante que no me traten mal por expresarme así como soy, fue una experiencia incómoda y no volveré.

Ambiente: La terraza es espectacular. Lástima del mal trato y de la antipatía.

Web: https://amayo.es/

Reserva: Por teléfono, pero cuidado que muerden muchísimo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *